MUSICA SAGRADA PARTE 6

Razón de la Alabanza

Dios se revela digno de alabanza por todos sus beneficios para con el hombre.  O sea que se alaba a Dios por todos los beneficios que recibimos de El, y por los cuales estamos agradecidos (Salmo 35:8; 69:31; 109:30; Esdras 3:11)

 

Ubicación de la Alabanza.

En realidad, en la Escritura se encuentra con frecuencia la alabanza y la acción de gracias en un mismo movimiento del alma.  La alabanza tiende más a la persona de Dios que a sus atributos.  Pero tanto la alabanza como la acción de gracias suscitan las mismas manifestaciones exteriores de gozo, sobre todo en las reuniones del culto y donde los creyentes rinden una y otra vez gloria a Dios.  La alabanza proviene del alma del hombre (Salmo 103), y ésta nos introduce para la adoración.

Tal es el sentido de la alabanza de los ángeles y de los pastores en la noche del nacimiento de Jesús (Lucas 2:13-20), como la alabanza que recibe Cristo de la boca de las multitudes después de las curaciones milagrosas (Marcos 7:36; Lucas 18:43; 19:37; Hechos 3:9), este es el sentido de la alabanza de los judíos del día de la entrada triunfal, en la semana de pasión (Mateo 21:16) y este es también el del cántico del Apocalipsis (Apocalipsis 15:3)       

 

¿Dónde estamos para Alabar a Dios?

a) Rodeados por el pueblo de Dios (Hebreos 2:12)

b) Entre Las Naciones (Salmo 57:9)

c) En nuestras Camas (Salmo 63:4-6)

¿Porqué Debemos Alabar al Señor? (Salmo 47:7)

El Salmo 47:7 dice “Cantad con inteligencia”.  Por esto debemos saber la razón por la cual ofrecemos alabanzas a Dios. Las siguientes son algunas de las razones bíblicas del porqué debemos hacerlo:

1)        Porque Él lo manda. (1 Pe.2:9) “…Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciés las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…” Sal 22:23; Fil. 2:9-11; Sal.67:3.

2)        Por Causa de Quién Es El.  “Cantad a JEHOVA(Salmo 149:1). En otras palabras, alabadle porque El es DIOS. Es la autoridad suprema, el poder máximo, el Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores. El era antes de que todas las cosas fueran hechas y todo fue hecho por Él y para Él. Por lo tanto, es mayor que todo lo creado. (Salmo 48:1; 96:4) “Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado”

3)       La Alabanza Glorifica a Dios.  “El que sacrifica alabanza  me honrará…” (Salmo 50:23). Por supuesto que ese debería ser el gran deseo de todo el pueblo de Dios – glorificarle.

4)       Porque Dios nos lo Ordena.  Cantad a Jehová…”, no es una sugerencia ni una súplica, sino más bien un mandamiento. 

5)       Por Todos sus Beneficios.  “Bendice, alma mía, a Jehová… no olvides ninguno de sus beneficios”. (Salmo 103:2)

6)       Por su Bondad. “Alaben la misericordia de Jehová”. (Salmo 107:21)

7)       Por sus Poderosas Obras.  “Alabadle por sus proezas”. (Salmo 150:2)

8)       Porque es bueno hacerlo.  “Bueno es alabarte”. (Salmo 92:1,2; 147:1)

9)       El es Digno.  Jehová es digno de ser alabado”. (2 Samuel 22:4; Salmo 18:3)

10)   La Alabanza Engrandece a Dios. (Salmo 69:30)

11)   La Alabanza es hermosa para los Justos  (Salmo 33:1)   El   término   “hermosa”   significa apropiada, justa, idónea, digna, provechosa. Desafortunadamente, algunos cristianos parecen creer que alabar a Dios es incorrecto e impropio. Se sienten más preocupados por la idea de que la gente le  tenga en poco. Por alguna causa sienten que la dignidad es la actitud apropiada para los cristianos.  Sin embargo, la Biblia sostiene el punto de vista contrario. Dios dice que la vestidura de la alabanza es la que más se ajusta a nosotros. El gozarse en Dios y alabar Su nombre es idónea y apropiado en Sus hijos. Yo prefiero tener la aprobación de Dios antes que la de los hombres.

  12)   Dios Habita en medio de la Alabanza.  “Dios mora en medio de la alabanza de su pueblo”. (Salmo 22:3) El Santo de Israel habita en medio de nuestras alabanzas. Si nuestro corazón está lleno de alabanzas, también lo estará de Dios, pues El habita en medio de ellas.  Esto también es una realidad en nuestro hogar o iglesia. Mantengámoslos saturados de alabanzas y de seguro que la presencia de Dios nunca se apartará de sus medios.  Podemos rodearnos con la presencia de Dios por medio de cultivar la actitud de alabanzas. Entonces estaremos más conscientes de Su presencia que de los problemas, dificultades y circunstancias adversas.

13)   La Alabanza Genera Poder. David nos dice en el Salmo 84:4-7: “Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán… Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas… Irán de poder en poder…”  El hombre que alaba a Dios, de seguro que tiene Su poderío a la disposición. También disfrutará de Su gozo a plenitud  a través de la alabanza, y el gozo de Jehová es su fortaleza. (Nehemías 8:10)

14)   El alma que alaba y se deleita en el Señor, y él le concede las peticiones de su corazón.  “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. (Salmo 37:4)  Muchas personas dicen “¡Alabaría muchísimo a Dios si me concede las peticiones de mi corazón!” Pero el orden divino es todo lo contrario a eso.  Le alabamos y nos deleitamos en El primero; luego El nos concede las peticiones de nuestro corazón. Dios coloca deseos santos en el corazón que le alaba, y es por eso que tenemos deseos correctos. Las prioridades de los “alabadores” están en orden, y entonces Dios se deleita en conceder tales peticiones. 

15)     La Alabanza precede la Victoria.  El rey Josafat dirigió el pueblo de Dios a la batalla contra sus enemigos. Dios le instruyó a que nombrara cantantes que alabaran a Dios. (2 Crónicas 20)  Ellos iban al frente del ejército alabando a Dios y diciendo: “Glorificad a Jehová, porque Su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”. (2 Crónicas 20:21-22)  ¡Imagínese un ejército siendo dirigido por un coro! ¡Qué  espectáculo  tan  extraño  para  la  mente natural – ver un ejército siendo dirigido a la batalla de tal manera!  Pero la Biblia dice: “Las armas de nuestra guerra no son carnales; son lo suficientemente fuertes como para derribar fortalezas”. (2 Corintios 10:4)  A medida que nos enfrentamos a nuestro enemigo, necesitamos entender de manera renovada el poder de la alabanza, y salir a la batalla alabándole sonoramente con nuestra boca. Entonces podremos esperar ver la gran salvación de Dios.  El pueblo que aprende a alabarle de corazón sincero, es aquél que experimentará a plenitud Su presencia y poder.

 

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